Personas Sumisas: Rasgos psicológicos de las personas sumisas

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Personas SumisasLas personas sumisas, suelen tener en común un pasado bastante triste y doloroso, ya sea bien por malos tratos en el entorno familiar, bullying en la adolescencia o cualquier hecho traumático en su etapa de desarrollo.

Son sumisas porque no quieren destacar ni llamar la atención, protegiéndose así de cualquier situación incómoda que pudiera llevarla a ello.

Las personas sumisas se caracterizan por acatar todo tipo de órdenes de personas autoritarias, siempre intentan mantenerse en segundo plano, no alzar la voz ni hacer nada que le pueda repercutir.

En este ámbito, adoptar una actitud sumisa, puede llevar a la persona a involucrarse en relaciones de las que solo sacará sufrimiento y puede salir muy perjudicada si esta actitud se mantiene en el tiempo. Lo cierto es que cambiar esta actitud es muy difícil pero no imposible.

Esto no quiere decir que las personas quieran ser sumisas, ni adoptar esta postura como papel en su vida, si no que debido a sus circunstancias y sus vivencias, desarrollan ciertos rasgos psicológicos que no permiten que se deshagan a la primera de cambio. Los rasgos son comunes para toda persona que sea sumisa. Aquí os exponemos varios de estos rasgos:

Las personas sumisas no son asertivas: Las personas sumisas, como hemos comentado anteriormente, prefieren permanecer en un segundo plano, son personas que se preocupan por las necesidades y deseos de los demás dejando de existir los suyos propios. Piensa que cualquier cambio de postura será motivo de conflicto y tratará de evitarlo a toda costa.

Las personas sumisas adoptan un rol secundario en el ámbito laboral, social, de pareja, negándose así la oportunidad de dar su punto de vista o expresar sus sentimientos.

Aunque quieran hacerlo, ellas mismas se cohíben, pensando que nadie tendrá en cuenta su opinión o su punto de vista, e incluso llegan a convencerse a sí mismas de que cualquier cosa que fuera a decir era una tontería y no tenía importancia.

Su pasado es puro dolor: Las personas sumisas, no nacen siendo sumisas, son rasgos que adquieren a lo largo del tiempo en su vida debido a situaciones muy desagradables y dolorosas, por lo tanto intentan evitar a toda costa motivos de conflicto.

Una infancia en la que ha sufrido malos tratos, o los ha visto entre sus padres, una relación desgastada en el entorno familiar, o sufrir acoso escolar en la adolescencia, son muchos de los motivos que podrían desencadenar que la persona genere esta actitud sumisa.

Una de las características más comunes en estas personas es su inseguridad y baja autoestima, esto provoca que se crean inútiles para realizar cualquier tipo de tarea y dependan de alguien que les aporte esa seguridad.

Esto es insano para ellas porque se vuelven completamente vulnerables a las que cualquiera les puede hacer daño.

Siempre evitan verse envueltos en cualquier tipo de conflicto: Después de tener unos antecedentes en su pasado, lo que menos quieren este tipo de personas es verse de nuevo envueltas en conflictos, de modo que los evitarán a toda costa.

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Los conflictos son algo que les hace recordar su pasado y volver a abrir de nuevo esas heridas que no acaban de cerrar, de modo que las pone muy nerviosas.

El problema de esto es, que para no discutir, ni verse envuelta en conflicto, estas personas tienen que agachar su cabeza, reprimir sus deseos y opiniones, que les es más fácil que el conflicto en sí mismo. Asumen lo que no están dispuestas y no se dan el lugar que merecen. La mayor preocupación de ellas es evitar discusiones, conflictos, malentendidos, todo esto lleva un terrible desgaste para la víctima.

Prefieren pasar desapercibidas: Cuando alguien nos pregunta sobre cualquier tema que no dominamos, preferimos no entrar en materia, ya que quedaríamos como incultos o ineptos, por tanto dejamos pasar el momento, no haciéndonos notar demasiado. Con las personas sumisas ocurre lo mismo, son personas que no quieren llamar la atención, su máxima es pasar desapercibidas ante el mundo al completo. De esta forma ellas crean un sitio de confort en el que viven a gusto, sin mirar hacia afuera y sin pensar demasiado. Las personas sumisas tienen una gran preocupación sobre lo que los demás puedan pensar de ellas, por esto adoptan formas de comportarse y de vestir que pasen desapercibidas, que no llamen la atención por el que dirán, y no importa si a ellas no les gusta, de esta forma se sienten cómodas. Esto les garantiza evitar cualquier tipo de conflicto en el que puedan ser humillados o despreciados por los demás.

Son propensos a la dependencia emocional: Las personas sumisas son tan vulnerables ante los demás y piensan tanto en ellos que necesitan alguien en su vida que los proteja. Por eso es tan frecuente que este tipo de personas acabe en relaciones dependientes, en las que la otra persona, le da sentido a su vida y las protege aunque las traten mal.

Esto se ve en muchos casos de personas sumisas que son maltratadas, estas personas están expuestas a sufrir muchísimo en sus relaciones, ya que aunque la otra persona la maltrate, tienen a alguien a su lado que las protege.

¿Conoces a alguien en esta situación que necesite ayuda? ¿Te has visto alguna vez en este rol? Salir de este círculo vicioso es difícil y requiere mucho trabajo, pero no es imposible. Las personas sumisas suelen sufrir mucho debido a su perfil psicológico, pero elevando su autoestima, tratando sus inseguridades y ayudándola a que sea más asertiva nada es imposible.

La actitud de las personas sumisas, suele atraer a personas violentas que solo pueden causarle mal, para que se den cuenta de lo que valen y lo que merecen. Por esto mismo, si conoces a alguien que esté pasando por una situación de este tipo, no vendría mal que le echáramos una mano a salir de ese pozo.

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